El bienestar afectivo o felicidad no es un circuito cerebral específico, es un estado de bajo consumo energético cerebral que está basado en el funcionamiento reversible y eficiente de la red neuronal. La búsqueda de la eficiencia energética neuronal -y, consecuentemente, su reversibilidad- es el fundamento del aprendizaje emocional.

Problema: Cuando se adolece de bienestar afectivo o felicidad el cerebro puede llegar a consumir diez veces más de lo que debería. Es decir, un 20%* respecto al consumo corporal, puesto que se dan comportamientos que impiden la reversibilidad neuronal y, en consecuencia, el cerebro consume más. Entonces la persona entra en un estado de desaprendizaje.

Conclusión: El funcionamiento reversible y eficiente de las neuronas se consigue cuando todas nuestras relaciones están orientadas a la promoción de los más próximos. Entonces se podría llegar a consumos del orden del 2%**, o inferiores, respecto al consumo corporal y, por tanto, la forma de relacionarnos es una herramienta clave para influir sobre el aprendizaje emocional y el bienestar afectivo o felicidad personal.

 *Ganong Fisiología Médica 24ª Ed. McGraw-Hill Medical
** Según  "El Principio de la conservación del afecto"